lunes, 7 de abril de 2008

"LA HIJA DEL KÁISER"



Con esta frase tituló su libro Victoria Luisa de Hohenzollern, Príncesa Imperial de Alemania y Real de Prusia. Única hija del Káiser Guillermo II y de la Príncesa Augusta Victoria de Schleswig-Hostein-Sodenburg-Augustenburg. Victoria Luisa fué criada en la estricta y rígida corte de Berlín siendo la niña de los ojos del Emperador consintiendole el más mínimo carpricho.

Fué este amor el que permitio que su padre accediera a que ella se casara con Ernesto Augusto de Hannover, enemigo del Emperador ya que el Káiser le robó durante la unificación alemana joyas de un incalculable valor, patrimonio y una fortuna mucho mas amplia que la que poseia la Casa Imperial de Alemania. Con el matrimonio de Victoria Luisa, su padre devolvió a los Hannover la mayoría del tesoro real incautado, incluyendo la magnifica diadema de diamantes, emblema principal de la Casa de Hannover.
Así por matrimonio, Victoria Luisa se convirtió en Príncesa heredera de Hannover, del Ducado de Brunswick, Príncesa de Gran Bretaña e Irlanda y Duquesa de Cumberland. La Duquesa de Brunswick (como todos la conocían) tuve que ver la caída del Imperio Alemán y el exilio de su família, y en le preiódo de entreguerras se convirtió en una de las más importantes activistas en contra del nazismo alemán, cuya acció la hizo muy popular en todo el Reich.
Pero su vida también estuvo llena de tiempos oscuros como la discusión por la herencia q ue la enfrentó con sus hijos, incluida su hija la Reina Federica de Grecia, madre de la Reina de España; esto le costó a Victoria Luisa no ser invitada a la boda de su nieta favorita...
La que hubiera podido ser Reina de Hannover o de Gran Bretaña de haber existido la ley sálica en dicho país, pasó el resto de su vida entre sus castillos de Alemania y Austria o en las propiedades de los Hohenzollern.
Toda la realeza la recuerda como la última gran dama de la Belle Époque (una época que sucumbió con el final de la Gran Guerra y su crisis posterior), una dama que lucía las joyas más soberbias y antiguas, como al tiara que luce hoy en día su nieta, la Reina de España, y que lució Letizia Ortiz el día de su boda.

1 comentario:

Markos McKenzie dijo...

Interesante y desconocido totalmente para mi el relato con el que hoy nos deleitas. Sobra la mención a esa "princesilla" del final, pero por el resto dan ganas de saber mas de la vida de este personaje (habrá que leer alguna biografía). Gracias por alegrarme la mañana pk. bss