lunes, 28 de julio de 2008


S.A.I, la Gran Duquesa María Vladimirovna Romanov, es la Jefa de la Casa Imperial Rusa des la muerte de su padre, el Gran Duque Vladmir Romanov.
Es descendiente directa del zar Alejandro II y de su esposa, María de Hesse y del Rhin. María es la única hija del Gran Duque Vladmir y de la Princesa Leonida Bagration-Moukhransky; por tanto es nieta del Gran Duque Cirilio y de Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha, Príncesa del Reino Unido( nieta de la Reina Victoria del Reino Unido).
En 1992, con la muerte de su padre pasó a ser Emperatriz de Todas las Rusias de derecho pero no de hecho, ocupando también el puesto 109 en la línea de sucesión al trono británico gracias a su abuela Victoria Melita del Reino Unido.
En 1976 se casó en una fastuosa ceremonia en Madrid( en presencia de los recién entronizados reyes de España) con Federico Guillermo de Hohenzollern, Príncipe Real de Prusia e Imperial de Alemania, nieto del último Emperador de Alemania Guillermo II. En 1982 nació su único hijo, el Gran Duque Jorge de Rusia y tres años después se divorciaron, recuperando él su estatus de Príncipe de Prusia y Alemania.
La capitania de la Casa Imperial es motivo de disputa entre diversos miembros de la dinastia Romanov que s econsideran más aptos que ella para ocupar el abolido y codiciado trono de Rusia.La ASOCIACIÓN DE LA FAMÍLIA ROMANOV le exige que setire su candidatura al trono y se integre a la asociación como un miebro de la família más, lo que bajarle su estatus considerablemente. Los componentes de dicha organización liderados por el Príncipe Nicolás Romanov, argumentan lo siguiente:
1- Su abuelo, el Gran Duque Cirilio se casó en 1905 sin la aprobación excplícita del zar, aunque los que apoyan a María dicen que finalmente en 1907, Nicolás II reconoció la unión y le otrogó a ella el estatus correspondiente.
2- También se critica, que Vicotria Melita del Reino Unido era divorciada, auqneu no hay ninguna ley ortodoxa que regule este tipo de uniones,a síq que este argumento no es válido.
3- Los que calumian a María dicen, que Cirilio y Victoria, eran primos carnales, pero la iglesia ortodoxa no tiene ninguna ley sobre este tipo de matrimonios, y con la aprobación del zar es mas que suficiente.
4- Otro argumento para desbancar a la Gran Duquesa es que Victoria Melita era protestante en el momento de su matrimonio con Cirilio, aunque tampoco este es válido ya que el zar sólo abligaba a casarse con mujeres ortodoxas a los mmás altos miembros de la família imperial, y en 1907, Cirilio no lo era. De todas maneras, Vicotria Melita abrazó la fe ortodxa antes de que naciera su hijo y heredero en una ceremonia pública en presencia del zar.
5- También se usa la existencia de la ley sálica, argumento tampoco válido, ya que entre un matrimonio morganático de un varón Romanov y una mujer con un matrimonio igual pasa por delante la mujer, descalificando antes los matrimonios de rango desigual. EN caso de haber agotado la línea principal sepuede recurrir a las mujeres de la dinastía.
6- Por último, se pone en duda el estatus real de la madre de la Gran Duquesa María, la Príncesa Leonida. Afirmándo que pertenece a una rama secundaria de los Bagration, ya que ahora se han descubierto miembros de la rama principal por lo que su rama pierde el estatus real. Pero esto tampoco es válido, ya que una persona que nace con un título y rango lo lleva hasta su muerte sin poder arrebatarselo. Por lo que el matrimonio de sus padres no es morganático.
En la foto vemos a S.A.I, la Gran Duquesa María, nombrada Heredera al Trono Imperial.

jueves, 24 de julio de 2008

LOS SUPERVIVIENTES


-Gran Duque Kyril Vladimirovich, primo del zar, Gran Duquesa Victoria Feodorovna, Princesa de la Gran Bretaña y sus dos hijas: la Princesa Marie Kyrilovna y la Princesa Kira Kyrilovna.
El Gran Duque obtuvo permiso del Goberino Provisionarse para trasladarse de Petrogrado a Borga (Finlandia), cosa que hace con su familia en junio de 1917. La Gran Duquesa Victoria da a luz a su único hijo, el Gran Duque Vladimir Kyrilovich, el mes siguiente. En mayo de 1920 emigran a Alemania. El Gran Duque Vladimir Kyrilovich fallece en Miami, Florida el 21 Abril de 1992.

-Gran Duquesa Marie Pavlovna (la mayor), Duquesa de Mecklenburg, viuda del Gran Duque Vladimir Alexandrovich. Abandona Rusia en 1920 con su hijo, el Gran Duque Andrei Vladimirovich, y su amante y futura esposa, la princesa Marie Krassinskia, nacida Mathilde F. Kschessinska, Prima Ballerina Absoluta del Teatro Mariensky de Petrogrado y amante del Zar cuando este era sólo un Gran Duque; junto con el hijo de ambos, el principe Vladimir Andreivich Krassinsky.

-Principe Gabriel Constantinovich y su esposa morganatica, Antonia Raphailovna Nesterovskia. El principe Gabriel era el hijo mayor del Gran Duque Constantino Constantinovich. Había sido detenido en Petrogrado, pero, gracias a la intervención de Maxim Gorki, que había sido protegido del padre del Príncipe, logra la libertad y se le permite marchar a Finlandia.

-Gran Duquesa Elizabeth Mavrikievna, Princesa de Saxe-Altenburg. Por mediación de la reina Victoria de Suecia logra marchar a Suecia en Noviembre de 1918. Era la viuda del Gran duque Constantine Constantinovich, y madre de los tres principes Constantinovichi asesinados en Alapaevks. Le acompañaban sus hijos pequeños, los principes George Constantinovich y Vera Constantinovich y sus dos nietos, hijos del asesinado principe Ioann Constantinovich y la princesa Helen Petrovna: principe Vsevelod Ioannovich y princesa Katherine Ioannovna. Con ellos viajaban el principe y la princesa Schakhowskoy (él era el jefe de la Casa de la Gran Duquesa)

-Gran Duquesa Marie Pavlovna (la joven), prima del zar, y su marido, principe Sergei Mikhailovich Puliatin, que dejaron Petrogrado y marcharon al sur ocupado por los aleamnes en julio de 1918. De ahí marchan a Odessa, ocupada por Austria, y con la invitación de la reina María de Rumania, pasan a este país a finales de noviembre de 1918.

-Princesa Helen Petrovna, hija del rey de Serbia y viudad del aseinado principe Ioann Constantinovich. Había servido como enfermera durante la guerra, pero fue detenida y enviada primero a Perm y luego a Moscú. Es rescatada por la mediación Noruega y abandona Rusia en diciembre de 1918.

-Olga de Grecia, la Gran Duquesa Olga Constantinovna. Abuela de la Gran Duquesa Maria Pavlovna (la joven), y hermana del asesinado Gran Duque Dmitri Constantinovich.

-Gran Duque Alexander Mikhailovich, primo y cuñado del Zar, Abandona Rusia en diciembre de 1918 para representar a los Romanov en la Conferencia de París. Le acompaña su hijo mayor, el principe Andrei Alexandrovich y su esposa, Isabella Ruffo di Sant' Antimo.

-Gran Duque Boris Vladimirovich, primo del zar, y su amante y futura esposa, Zina Sergeivna Raschevskia, que abandonan Rusia en marzo de 1919.

-Emperatriz Marie Feodorovna, princesa de Dinamarca, madre de Nicholas II, con su hija y los cinco hijos y la hija de esta:

Gran Duquesa Xenia Alexandrovna, esposa del Gran Duque Alexander Mikhailovich,
Princesa Irina Alexandrovna Yussoupova, su marido, el principe Felix Felixovich Yussoupov, el asesino de Rasputin, e hija, la princesa Irina Felixovna Yussoupova, junto con el principe Felix Felixovich y la princesa Zenaida Nicholaievna Yussoupov; amen de sus cinco hijos: principes Feodor Alexandrovich, Nikita Alexandrovich, Dmitri Alexandrovich, Rostislav Alexandrovich y Vassily Alexandrovich.

-Gran Duque Nicholas Nicholaievich, tío del zar, y su esposa, la Gran Duquesa Anastasia Nicholaievna, Princesa de Montenegro, y dos hijos de un matriomonio anterior, principe Sergei Georgevich de Leuchtenberg y la princesa Helen Georgevna de Leuchtenberg y su marido, el conde tephan Tyszkiewicz.
Gran Duque Peter Nicholaievich, hermano del Gran Duque Nicholas Nicholaievich, y su esposa, la Gran Duquesa Militza Nicholaievna, Princesa de Montenegro, e hijos, el principe Roman Petrovich y las princesas Marina Petrovna y Nadejda Petrovna Orlov, el marido de esta, el principe Nicholas Vladimirovich Orlov y la hija de ambos, la prinesa Irina Nicholaievna Orlov).

-La Princesa Tatiana Constantinovna, viuda del principe Constantine Alexandrovich Bagration-Moukhransky e hjija del difunto Gran Duque Constantine Constantinovich, y sus dos hijos, principe Teymuraz Constantinovich Bagration y la princesa Natalia Constantinovna Bagration.

-Gran Duquesa Olga Alexandrovna, su esposo Nicholas Alexandrovich Koulikovsky e hijos, Tihon Nicholaievich y Guri Nicholaievich. Huyeron a Crinea con la madre de ella, la Emperatriz Viuda Marie Feodorovna pero dejaron el grupo y no abandonan Rusia hasta febrero de 1920. Durante este tiempo nacen sus dos hijos.


Ocho Romanovs vivían en el extranjero cuando estalla la Revolución:

-Gran Duque Dmitri Pavlovich exiliado en la frontera persa por su parte en el asesinato de Rasputín.

-Gran Duque Michael Mikhailovich exiliado en Londres por su matrimonio morganático.
-Gran Duque Marie Georgevna, princesa de Grecia, esposa del Gran Duque George Mikhailovich asesinado en 1919, de visita en Londres al comenzar la guerra y que no pudo regresar a Rusia. Con ella estaban sus dos hijas, las princesas Nina Georgevna y Xenia Georgevna.
-Gran Duquesa Marie Alexandrovna, Gran Duquesa Viuda de Saxe-Coburg de Edinburgh, que residía en Alemania.
-Gran Duquesa Anastasia Mikhailovna, Gran Duquesa Viuda de Mecklenburg, que residía en Francia.
-Gran Duquesa Helen Vladimirovna, Princesa Nicolas de Grecia, que residía en Grecia.
En la foto observamos a los Grandes Duques y herederos al trono Kyril y Victoria Melita después de la Revolución con su hijo y heredero el Gran Duque Vladmir Romanov padre de la actual pretendiente María de Rusia.

miércoles, 23 de julio de 2008

ALFONSO XIII Y LOS ROMANOV

Alfonso XIII, Rey de España fué animado por su esposa, la Príncesa Victoria Eugenia del Reino Unido; a intervenir en la suerte de sus primos carnales: LOS ROMANOV, pero la suerte ya estaba echada.
El destino del zar y de su familia había quedado zanjado a mediados de julio de 1918 pero semejante circunstancia era ignorada por Alfonso XIII, que siguió insistiendo en su empeño de salvarlos. El 2 de agosto, documentos del ministerio francés de Asuntos Exteriores indican que estaban al corriente de las gestiones que en esos momentos realizaba el monarca español para salvar al zar. Al día siguiente, Alfonso XIII incluso podía enviar un telegrama a Victoria, hermana de la zarina, para informarle de que seguían las gestiones para salvar a Alejandra y a sus hijas. “Al parecer el zarevich ha muerto”, señalaba en ese mismo texto Alfonso XIII. En apariencia, había razones para la esperanza y el 8 de agosto, el ABC anunciaba que el gobierno bolchevique accedía a que la familia del zar viniera a España. Posiblemente animado por esas buenas perspectivas —totalmente ficticias como sabemos—, Alfonso XIII volvió a cablegrafiar a Jorge V y el 13 de agosto, al káiser. El telegrama dirigido al emperador alemán hacía referencia a la “desventurada familia del zar” e incluía la promesa de que los miembros de la casa real rusa se mantendrían al margen de la política hasta el final de la guerra. Tres días después, Alfonso XIII recibió un mensaje en clave de Berlín donde se indicaba que el gobierno del káiser no tenía inconveniente en que España recibiera a la familia del zar. El resto del mes de agosto estuvo caracterizado por una cierta euforia a la que se sumó el propio papa Benedicto XV, que estaba convencido del éxito de las gestiones españolas. El 25 de ese mes incluso llegó a anunciarse que el asunto había quedado resuelto con el gobierno soviético. La verdad es que todavía el 1 y el 5 de septiembre, Fernando Gómez Contreras, en representación del gobierno español, mantuvo sendas entrevistas en Petrogrado con el bolchevique Chicherin, uno de los ministros de Lenin. Las entrevistas —de las que informó puntualmente a sus superiores españoles— fueron un tenso tira y afloja en el que Chicherin afirmó que el gobierno leninista estaba dispuesto a poner en libertad a la familia del zar siempre que España lo reconociera como gobierno legítimo. Para aderezar las negociaciones, Chicherin se quejó incluso de lo mal que habían tratado las autoridades a Trotsky a su paso por España. Todavía el 15 de septiembre de 1918, Gómez Contreras envió una comunicación a España indicando que las conversaciones iban por buen camino. Sin embargo, no tardó en descubrirse la falacia. En septiembre aparecieron distintas noticias sobre el asesinato de la casa real y, lógicamente, se llegó a la conclusión de que los bolcheviques tan sólo estaban jugando con sus interlocutores para obtener alguna ventaja. En octubre de 1918, la Santa Sede se puso en contacto con el gobierno soviético a través del cónsul austro-húngaro en Moscú para saber qué había sido de la familia del zar. La respuesta fue que la zarina y sus hijas estaban en Ucrania —a la sazón libre del dominio bolchevique— y que, por lo tanto, ignoraban dónde se encontraban. Semejante versión volvería a ser utilizada a inicios de 1919 pero ya sin credibilidad alguna. Los blancos habían entrado en Yekaterimburg, habían buscado —infructuosamente— los cuerpos de la familia imperial y habían recogido testimonios más que suficientes del asesinato. El gobierno soviético no realizaría declaración oficial alguna sobre el tema pero para cualquiera éste había quedado trágicamente zanjado. Llegados a este punto, hay que preguntarse por qué las gestiones —verdaderamente incansables— de Alfonso XIII resultaron fallidas. La primera razón, obviamente, fue la indiferencia de las potencias mundiales en relación con la suerte de la familia imperial rusa. La republicana Francia decidió no mover un dedo para salvar al zar, y lo mismo sucedió con Estados Unidos, cuya opinión pública por otra parte era muy sensible desde hacía años a la propaganda anti-zarista que acusaba a Nicolás II de anti-semita. Sin embargo, no reaccionaron mejor las potencias monárquicas. Ni Guillermo II ni Jorge V hicieron esfuerzos por salvar a su pariente Nicolás II, una circunstancia aún peor en el caso del monarca británico, ya que Rusia podía haber firmado una paz por separado en 1916 y no lo hizo por la lealtad inquebrantable del zar hacia sus aliados. Finalmente, países pequeños como Dinamarca o Suecia hubieran deseado colaborar en esa tarea pero sólo recibieron frías respuestas de Gran Bretaña. Al fin y a la postre, sólo Alfonso XIII mantuvo sus gestiones hasta el último momento. Si éstas fracasaron, finalmente, fue porque los bolcheviques actuaron deslealmente con el gobierno español. De ellos había partido la orden de asesinar a los Romanov pero, aún así, no sólo ocultaron el hecho sino que además pretendieron usarlo para obtener concesiones de España. Sólo cuando las noticias sobre la matanza de Yekaterimburg se difundieron resultó imposible ocultar la realidad y continuar las negociaciones. Una última cuestión que debería analizarse es hasta qué punto el ejemplo de lo padecido por el zar influyó en la salida de Alfonso XIII de España en abril de 1931. Los motivos de su abdicación fueron varios y, ciertamente, los republicanos los aprovecharon hábilmente para, sin ninguna legitimidad, forzar la caída de la monarquía parlamentaria. Entre ellos, muy posiblemente, pudo pesar en el ánimo de Alfonso XIII el recuerdo de lo que había sucedido con Nicolás II y su familia. Ninguna potencia había movido un dedo para salvarlos, ni siquiera las monárquicas emparentadas con los Romanov. Esa pasividad se había traducido no sólo en los horribles asesinatos de la casa Ipatiev sino en el exterminio buscado y sistemático de buena parte de los familiares del zar derrocado. Difícilmente podía esperar más apoyo Alfonso XIII —a pesar de su labor humanitaria durante la guerra— y su familia si los republicanos españoles los encarcelaban.
En la foto podemos ver a un joven Rey Don Alfonso XIII y a su flamante esposa Vicotria Eugenia, nieta de la mítica y emblemática Reina Victoria de la Gran Bretaña e Irlanda.

viernes, 11 de julio de 2008

ASESINADOS CON ALEVOSIA (1918-2008)


Hacia la medianoche del 16, Yurovsky ordenó a los Romanov y sus acompañantes levantarse, diciéndoles que se les iba a volver a trasladar. Días antes, miembros de la policía secreta habían despedido a los dos Sednev y al marinero Nagorny con la orden conminatoria de marcharse sin hacer preguntas, circunstancia que los salvó de la carnicería que iba a tener lugar. Nicolas II, Alejandra Feodorovna, el Zarievitch, las grandes duquesas Olga, Tatiana, María y Amastasia, el Dr. Botkin, Anna Demidova, Trupp y Kharitonov bajaron al sótano de la casa por indicación de sus verdugos, que les dijeron que era para tomarles una foto antes de emprender viaje. Una vez allí, aparecieron Yurovski, Ermakov y otros bolcheviques más que descargaron inmisericordemente sus armas de fuego contra el indefenso grupo de personas y hasta el perrito de la familia, el spaniel Jimmy.
Consumado el crimen, los cadáveres fueron llevados a Koptiaki, donde se los arrojó a un pozo de mina y se les roció con ácido sulfúrico para evitar su eventual identificación. Todo en el proceder de los asesinos prueba una larga premeditación y la seguridad de obrar bajo protección oficial. Nadie en la Rusia de Lenin se hubiera permitido la libertad de disponer de las vidas de unos prisioneros de la categoría de los Romanov sin la aprobación de arriba. De hecho, todos fueron premiados por el régimen, que quiso honrar más tarde a Sverdlov, el autor directo de la mortal orden dada a Yurovski, rebautizando en su honor a la ciudad de Ekaterimburgo con el nombre de Sverdlovsk.
Ni comenzó ni terminó aquí el holocausto de los Romanov: el 12 de junio, el hermano de Nicolas II (en quien éste había abdicado), el gran duque Miguel Alexandrovitch, había sido abatido en Perm junto a su ayuda de cámara Johnson, aplicándoseles la «ley de fugas». Al día siguiente de la masacre de Ekaterimburgo, fueron arrojados a un pozo en Alapayevsk (en los Urales) y tiroteados, además de la gran duquesa Sergio (Isabel Feodorovna, nacida de Hesse-Darmstadt, hermana de la zarina Alejandra) y del príncipe Vladimiro Pavlovitch Paley (joven de 21 años, hijo del gran duque Pablo Alexandrovitch, tío menor de Nicolás II), los tres hijos del gran duque Constantino Constantinovitch –Iván, Constantino e Igor– y el gran duque Sergio Mikhailovitch, nieto del emperador Nicolás I. El 30 de enero de 1919, fueron fusilados en la fortaleza de San Pedro y San Pablo de Petrogrado, el gran duque Nicolás Mikhailovitch, nieto del emperador Nicolás I e insigne historiador (y ello a pesar de las protestas de Maxim Gorki ante Lenin), y el gran duque Jorge Mikhailovitch, ambos hermanos del gran duque Sergio; el mismo día y en la misma ciudad perecían el gran duque Pablo Alexandrovitch, padre del también asesinado príncipe Paley, y su primo el gran duque Constantino Nicolaievitch. La oportuna emigración de los otros miembros de la familia imperial o su precipitada marcha de Rusia en plena Revolución (como en el caso de la rocambolesca huida del gran duque Cirilo, abuelo de la actual pretendiente María Vladimirovna) salvó a la dinastía que pagó, con todo, su enorme cuota de sangre al comunismo.
ASESINATOS:
-Nicolas II,Alexandra Feodorovna, Zarevich Alexei Nicholaievich,Gran Duquesa Olga Nicholaievna,Gran Duquesa Tatiana Nicholaievna,Gran Duquesa Maria Nicholaievna,Gran Duquesa Anastasia Nicholaievna.
-Gran Duque Michael Alexandrovich, hermano del Zar, asesinado en julio de 1918 en Perm. El ultimo zar, técnicamente.
-Gran Duquesa Elizabeth Feodorovna, Princesa de Hesse, hermana de la zarina y viuda del tío del zar, el Gran Duque Sergei Alexandrovich, asesinado en 1905.
-Gran Duque Sergei Mikhailovich, primo del zar
-Principe Ioann Constantinovich, Principe Igor Constantinovich, Principe Constantine Constantinovich. Los tres principes eran hijos del difunto primo del zar, el difunto Gran Duque Constantine Constantinovich. Estos, junto con el príncipe Vladimir Pavlovich Paley, hijo del matrimonio morganático del Gran Duque Paul Alexandrovich, fueron arrojados a una mina en Alapaevsk en julio de 1918.
-Gran Duque Paul Alexandrovich, tío del zar
-Gran Duque Dmitri Constantinovich, primo del zar
-Gran Duque Nicholas Mikhailovich, primo del zar, junto con su hermano, el Gran Duque George Mikhailovich.Los cuatro fueron asesinados en la fortaleza de Pedro yu Pablo en Petrogrado en enero de 1919.

lunes, 21 de abril de 2008

LOS "ORLEÁNS-BORBÓN"




En la foto observamos a los Duques de Montpensier en todo su apogeo posando en su recien estrenado hogar en Sevilla, el Palacio de San Telmo.
Exiliados casi a la fuerza de Madrid por la Reina Isabel II, muchas son las malas lenguas que aseguran que gobernaron en la sombra durante muchos años del reinado de Isabel, hasta que ésta se dió cuenta de las verdaderas aspiraciones de su hermana y cuñado: usurpar el trono. Cuando fueron exiliados a Sevilla los "Orleáns-Borbón" se convirtieron en activistas de la Revolución de 1868, esperando con ansia ser nombrados Reyes de España. Pero un acontecimiento cambió sus vidas... El Duque de Montpensier decide batirse en duelo con su primo el Infante Don Enrique de Borbón para salvaguardar así su honor de las acusaciones que éste le hacía, esto costó al Infante su vida y al Duque el destierro y su aspiración al trono, ya que regresó a España cuando las principales batallas revolucionarias ya estaba libradas.

En la foto podemos observar en el centro S.A.R Don Antonio de Orleáns y Borbón-Dos Sicilias, Príncipe de Francia e Infante de España por matrimonio y a S.A.R Doña Luisa Fernanda de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, Infanta de España y Príncesa de Francia por matrimonio. Abajo podemos observar a sus dos hijas más preciadas, las Infantas Mª Isabel ( futura Condesa de París por su matrimonio con su primo carnal, Felipe de Orleáns) y Mª Mercedes ( futura Reina Consorte de España hasta su fallecimiento prematuro). Ala izquierda, en brazos de su aya se encuentra el Infante Don Antonio de Orleáns, futuro esposo de su prima carnal la Infanta Doña Eulalia de Borbón y Borbón.

Es curioso como Don Antonio fué hijo de Rey ( su padre era Luís Felipe I), padre de Reinas de hecho y de derecho, tio de Rey y sin saberlo acabó siendo tatarabuelo del Rey Don Juan Carlos I, sentando así a un descendiente suyo sobre el deseado y codiciado trono de España.

lunes, 7 de abril de 2008

"LA HIJA DEL KÁISER"



Con esta frase tituló su libro Victoria Luisa de Hohenzollern, Príncesa Imperial de Alemania y Real de Prusia. Única hija del Káiser Guillermo II y de la Príncesa Augusta Victoria de Schleswig-Hostein-Sodenburg-Augustenburg. Victoria Luisa fué criada en la estricta y rígida corte de Berlín siendo la niña de los ojos del Emperador consintiendole el más mínimo carpricho.

Fué este amor el que permitio que su padre accediera a que ella se casara con Ernesto Augusto de Hannover, enemigo del Emperador ya que el Káiser le robó durante la unificación alemana joyas de un incalculable valor, patrimonio y una fortuna mucho mas amplia que la que poseia la Casa Imperial de Alemania. Con el matrimonio de Victoria Luisa, su padre devolvió a los Hannover la mayoría del tesoro real incautado, incluyendo la magnifica diadema de diamantes, emblema principal de la Casa de Hannover.
Así por matrimonio, Victoria Luisa se convirtió en Príncesa heredera de Hannover, del Ducado de Brunswick, Príncesa de Gran Bretaña e Irlanda y Duquesa de Cumberland. La Duquesa de Brunswick (como todos la conocían) tuve que ver la caída del Imperio Alemán y el exilio de su família, y en le preiódo de entreguerras se convirtió en una de las más importantes activistas en contra del nazismo alemán, cuya acció la hizo muy popular en todo el Reich.
Pero su vida también estuvo llena de tiempos oscuros como la discusión por la herencia q ue la enfrentó con sus hijos, incluida su hija la Reina Federica de Grecia, madre de la Reina de España; esto le costó a Victoria Luisa no ser invitada a la boda de su nieta favorita...
La que hubiera podido ser Reina de Hannover o de Gran Bretaña de haber existido la ley sálica en dicho país, pasó el resto de su vida entre sus castillos de Alemania y Austria o en las propiedades de los Hohenzollern.
Toda la realeza la recuerda como la última gran dama de la Belle Époque (una época que sucumbió con el final de la Gran Guerra y su crisis posterior), una dama que lucía las joyas más soberbias y antiguas, como al tiara que luce hoy en día su nieta, la Reina de España, y que lució Letizia Ortiz el día de su boda.

domingo, 23 de marzo de 2008

LA MALDICIÓN DE LOS HABSBURGO-LORENA


En la foto vemos a la Príncesa Isabel de Baviera, más tarde Emperatriz de Austria al contraer matrimonio con su primo carnal, Francisco José I.
Muchos son los que aseguran que el cúmulo de desgarcias que asoló la CASA IMPERIAL DE LOS HABSBURGO-LORENA, tuvo su origen en este matrimonio, maldecido por la madre del emperador, la Archiduquesa Sofía, hermana de la madre de Isabel.
Desde el principio este matrimonio fué un tormento; Isabel mantuvo un debate interior entre sus deberes como Emperatriz y el libre albedrio; llegando a protagonizar huídas de palacio, discusiones acaloradas con su suegra y su cuñada: la Archiduquesa Carlota. Pero la gota que colmó el vaso fué cuando su suegra decide quitarle a su hija recién nacida para ocuparse ella de su educación;Sisi no dudó en hacer las maletas y regresar a Baviera hasta que la Archiduquesa Sofía abandonara el Palacio del Hofburg en Viena; finalmente Sofía le devolvió a la niña pero la historia acabó igualmente en tragedia durante una estancia en Hungria... Su suegra le había prohibido llevarse a la niña con ella debido a que se encontraba enfermo pero Isabel hizo caso omiso de aquel consejo y su hija murió al llegar a Hungria. La Archiduquesa Sofía siempre se lo recordó e Isabel nunca se lo pudo perdonar a ella misma.
A partir de se momento todo fueron infortunios en dicha familia, el suicidio del Archiduque Rodolofo, hijo de Isabel y Francisco José; la ejecución del hermano del Emperador en México; y la trágica muerte de la hermana pequeña de la Emperatriz, la Príncesa Sofía, Duquesa de Alençon por su matrimonio con un Orleáns. No obstante uno de los golpes más importantes para Isabel aún estaba por llegar; la misteriosa muerte de su primo el Rey Luís II de Baviera, Isabel intentó salvarlo de su confinamiento en le Castillo de Berg llegando incluso a planear su huída de la torre, pero el plan se detuvo por la inesperada muerte del prisonero demente. Isabel nunca se pudo perdonar el no haber hecho todo lo que estaba en su mano para salvarle.
Isabel pasó el resto de su vida viajando, no permaneciendo en la estricta corte vienesa más de dos meses seguidos. Y fué en uno de sus viajes a Ginebra en 1898 donde un anarquista decidió acabar con su vida clavandole un puñal en el vientre. Pero las desgracias de la dinastía no acabaron aquí ya que en 1914 es asesinado en Sarajevo el Archiduqe Francisco Fernando, Príncipe Heredero y sobrino del Emperador, lo que provovó la I Guerra Mundial; sólamente dos años más tarde fallecía Francisco José I dejando un Imperio caduco devastado por la guerra y dejando a la dinastia en una situación precaria.
El final de la I Gran Guerra supuso la caído de los Habsburgo-Lorena con su consecuente renuncia al trono, al patrimonio mueble etc Los miembros de la família que quisieron permanecer en Austria se les impuso la condición y humillación de renunciar al tratamiento de "Su Alteza Imperial y Real"